concierto de Aranjuez

lunes, 18 de febrero de 2013

ENTRE PENUMBRAS Y SOMBRAS



Frente a la pantalla de mi computadora un poco cansada la vista me dispongo a descansar, miro a través del ventanal, advierto las primeras luces de la calle, que se ven amortiguadas, por las hojas de los árboles, que hacen que aparezcan parpadeantes y se desvanezcan, por el movimiento que les trae una leve brisa.

Me siento en mi sillón favorito, y permanezco en penumbras, el viento trae un rumor de bombos y platillos, estamos en época de carnaval, pienso que la comparsa debe de estar en su apogeo con sus piruetas y cabriolas.

Ya las sombras de la noche tienden su manto obscuro arropando los sueños, el del niño que espera en un día del mes de Enero, con los zapatos colocados en la puerta, que los Reyes Magos cabalgando sus camellos, le traigan el anhelado juguete.

La joven adolescente, que sueña con su vestido blanco, y su tocado, y en sus manos un ramo de flores, camino al altar, el padre ver crecer a sus hijos, todos ellos sueñan distintos sueños como transitando distintas lunas, en esta noche cobijados bajo su manto.

Dispersos mis pensamientos, vagando en la brillante obscuridad, hacen que me traslade dentro de un inmenso abanico de posibilidades, trayendo recuerdos que luego se esfuman, como una película cuadro tras cuadro, van repasando historias que ya olvidadas en mi mente, en un instante se hace realidad.

Este este relato está lleno de palabras, en cierta oportunidad alguien dijo con buen criterio que las palabras son solo eso palabras, ellas por si solas no discriminan quien es la buena o quien es la mala, nosotros somos los discriminadores.

El que escribe puede percibir, que cada palabra trae consigo una imagen, que en otro idioma que no conozca resulte una palabra más, las hay cortas solo de cuatro letras, que al pronunciarlas tienen la potencia, el retrato de polos antagónicos dos palabras,

Amor es la primera, odio es la segunda, las hay que crean una figura solamente al pronunciarlas, guerra sensación de crueldad,  manantial sensación de paz placidez.

Voy abriendo puertas dentro de mi mente, desfila ante mi la infancia, alguien con mirada absorta encuentra en los brazos de los padres el camino a seguir, la adolescencia con sus encuentros y sus desencuentros, la adultez con recuerdos gratos y de los otros, ahora se me escapan, no veo nada más, que extraño, quería que la película siguiera, que sensación de vacío.

La mañana me encuentra sentado en el sillón, los rayos del sol dan de frente a mi rostro, me despabilo poco a poco, comprendo lo que me ha pasado, yo también me he quedado dormido, la noche con su manto obscuro me ha cobijado en mis sueños, yo como muchos estoy transitando distintas lunas entre PENUMBRAS Y SOMBRAS  


alejandrobojor@gmail.com ..........ALEJANDRO CAPLAN

miércoles, 13 de febrero de 2013

UN VERANO DIFERENTE



Hacia mucho tiempo que conocía a Juan, no podría precisar desde que época, pero si que quedó una amistad de que perduró hasta el día de hoy, las obligaciones de trabajo un poco nos alejó, en un mundo cambiante, vertiginoso donde se vive presuroso, siempre con los celulares prendidos, siempre esperando una llamada, una noticia, mirando sin ver, en esos tiempos nos cruzamos en varias oportunidades, siempre apurados, el con algunas carpetas, yo con algún oficio, saludos a la ligera con algún brazo extendido, pero ese verano fue diferente.

De pronto en una esquina, el destino quiso que nos encontráramos frente a frente, como era verano y no teníamos apuros, era el momento preciso para entablar una conversación, fuimos a una confitería para charlar y tomar un cafecito, fue ahí que noté a mi amigo Juan muy acelerado, con una incontinencia verbal, parecía desubicado, entre otras cosas me dice Ale vos sos mi amigo, creo que vos me vas entender.

Esto que estoy por contar me sucedió este verano, la historia comienza como cuatro meses atrás, mi señora me dice que le gustaría ir a algún lugar de la costa, más precisamente a la Perla del Atlántico, como hace años que no vamos, por una cuestión u otra, acepté. 

Mi presupuesto es más bien acotado, no podíamos ir a un hotel, más bien tendremos que alquilar un departamento, y arreglarnos con la sombrilla, vamos unos días y alquilamos, le dije que iríamos con un micro que salía de la terminal, con el coche no, por que lo quería poner a punto para salir a la ruta, eso lo haría cuando saliéramos de vacaciones.

El primer problema surgió al buscar un departamento, le dí a entender que buscaría uno de dos ambientes, uno para los dos adolescente de doce y catorce años, que están como se dice, en la edad del pavo, no saben lo que quieren, con los auriculares colocados oyendo esa música rockera. 

Mi señora se plantó y me dice la nena viene con nosotros y también la abuela, tiene que ser más amplio, pero la nena tiene que dar exámenes tiene que estudiar, se puede quedar con la abuela, me dice la decisión ya esta tomada.

Y para colmo me agrega, la nena tiene ya diez y ocho años, y anda con mensajitos con un amigovio, y con todas las hormonas en ebullición no puedo dejarla con la abuela, que no ve más de sus narices, no señor, la nena viene con nosotros por propia decisión, y mi presupuesto se fue a las nubes.

Alquilamos en una inmobiliaria un departamento con vista al mar eso si, para verlo tenías que sacar todo el cuerpo, y girar la cabeza para poder ver un cachito del mar.

Hice revisar el coche, gomas carburador a punto, limpia parabrisas, todo en orden según el mecánico que me mantenía el coche, y si llegó la hora de irnos, se dice que el veraneo se comienza con el viaje, quedé mudo cuando vi lo que llevaban, no señor no nos íbamos de vacaciones, las valijas y lo demás era lo más parecido a una mudanza. 

No puede ser, no podemos llevar todo eso, no importa me dijeron, en el baúl del auto, y ponemos un porta equipaje arriba en el techo y listo, y también entre las piernas eso no es problema, pese a todas mis advertencias que cayeron en saco roto nos encaminamos hacia la costa.

La fecha, un primero de febrero, salimos temprano, pero parece que todos hicieron lo mismo, era un pandemonio, un tráfico bárbaro, para colmo comenzó una garúa que luego se hizo más intensa, en tramo la circulación quedó parada, y avanzábamos a paso de hombre, eso me consumió cerca de cuatro horas hasta la rotonda, una vez que ya salimos a la ruta, la garúa se hizo más persistente y se transformo en lluvia.

Después de un trecho de andar en el camino, el hermoso limpia parabrisa que acababa de colocar no funciona, lloviendo y sin el limpia parabrisa no puedo manejar, con un trapo trato de limpiar el agua sacando el brazo, es un esfuerzo inútil hasta que divisé una estación de servicio..

Le indiqué lo que me pasaba ellos dijeron que en el pueblo había un mecánico, llegamos al taller muy diligente este hombre, me dijo que era un problema de aceite, así que le colocó un poco de aceite al motorcito y nuevamente comenzó a funcionar, ya más aliviados salimos a la ruta, y consumimos casi cuatro horas más .

Estaba la ruta pesada, por la cantidad de coches,y por el aguacero, seguimos en el camino la abuela quiere un baño ¿donde encuentro un baño?, para colmo otra vez el limpia parabrisa quedó parado, pudimos por fin encontrar un parador de donde yo era socio, para poder solucionar de una buena vez el problema.

Si señor se lo podemos arreglar pero tiene como cuatro horas de espera, hoy hay bastantes problemas antes que el suyo me encogí de hombros y a esperar, unos sándwiches y una bebida para los hambrientos, por fin había llegado mi turno, lo revisa el mecánico y me dice, que lo mío es un problema eléctrico, le va a salir un poco saladito pero tiene limpia parabrisa para rato.

Haciéndola corta, un viaje de seis o siete horas tardé veinte y cuatro, ya llegando al fin del viaje mi señora me dice, sentí la brisa que viene del mar esto es vida, yo estaba como gato en bolsa una vez que llegamos hacía frío, y la mirada de la nena me traspasaba y sentía más frío, a la prole se le ocurrió ir a tomar chocolate con churros y me llevaron, es cuando vi como una cuadra de fila para entrar, les dije hace mucho frío para esperar vamos y comemos una pizza, fue un no generalizado.

Al día siguiente un sol radiante, invitaba a ir a la playa, y ahí fuimos con todos los bártulos, la sombrilla heredada, pesada con caño de hierro, pero amplia, las sillitas, la heladerita para mantener frescas las bebidas y los sándwiches, la lonas para sentarse, era yo quien llevaba la sombrilla, era yo quien la armaba era yo el que hacía el pozo profundo para la sombrilla de hierro.

La lona alrededor como haciendo una carpa, y adentro la abuela para que no tomara sol, no soy adoratriz del sol y a medida que el sol iba dando vuelta, me escondía en la sombra que daba la sombrilla, lo que no tuve en cuenta fueron los pies, el médico que me auscultó me dijo que tenía quemaduras, me recetó una pomada y un medicamento, mi señora que tanto le gustaba el mar llegaba a la orilla se mojaba los pies y no se movía de ese lugar.

Nos quedamos quince días y las tentaciones son muchas los chicos querían helados, y todo lo que ofrecían los vendedores ambulantes que pululan la playas, tuve que sacar un crédito para solventar las  vacaciones, y para colmo la empresa me manda a ver a un psicoanalista, parece que estoy muy estresado. 

Fui también al médico, me tomó la presión, parece que la tengo alta me receto unos medicamentos, y no sabiendo el por que estaba yo ahí, me dice en torno paternal ¡¡Usted necesita para como desestresarse tomarse unos días y una vacaciones en la costa¡¡.

Lo saludé, encaré el mozo, pagué la consumición, y me fui más ligero que despacio, lo miré a mi amigo por detrás del vidrio, seguía hablando solo, nunca se enteró que me había ido, en ese tórrido verano diferente


alejandrobojor@gmail.com........ALEJANDRO CAPLAN....

jueves, 31 de enero de 2013

EL ZORRO DEL MAR Capitulo III




Luego de dejar atrás, y sortear los múltiples obstáculos que se le habían presentado, el capitán pone rumbo, siguiendo una trayectoria proyectada por él, hacia lo que se denomina el Triángulo de las Bermudas, era tal su obsecuencia, que creía que en esas profundidades marinas, encontraría parte de la Atlántida el continente perdido.

Ya se encuentran al sur del continente Africano, en su recorrido por el Cabo de Hornos encuentran corrientes antagónicas, que hacen que su paso sea dificultoso, logrando por fin atravesar esa barrera, siguiendo hacia el sur, para luego seguir el curso fijado he aquí que por ser una ruta no habitual, no frecuentada por navío alguno, se presenta ante sus ojos, una imponente construcción.

Exaltado por el descubrimiento, creyó ver una ciudad, pensó en que por fin había encontrado, lo que tanto buscaba, parte de la Atlántida, era en si esa construcción de forma abovedada de casi un edificio de diez pisos, ansioso comenzó con el submarino a recorrerla en toda su extensión, lo que le causo extrañeza, no encontró ninguna abertura, ninguna entrada, su asombro fue tal al ver, que de la cúspide de esa ignota construcción, salía como un bólido una especie de nave que no la supo definir, pronto comprendió que ese edificio, parecía ser una base de platos voladores no identificados los famosos OVNI, pero en lo profundo del misterioso Océano.

Dos sentimientos le produzco el hallazgo, por un lado alegría por el descubrimiento, y por otro la decepción, de no encontrar lo que tanto buscaba.

Después de varios días de navegación, van llegando al punto que estaba determinado, la isla de Bermudas, para poder investigar el famoso triángulo, da órdenes a la tripulación de estar expectantes ante cualquier situación imprevista, la navegación continua sin contratiempos, cuando al segundo día de estar navegando dentro del triángulo, se prende una luz de alerta pero sin embargo el navío no presenta ninguna avería, todo un misterio.

Adentrándose más al interior del triángulo, la brújula del submarino se enloquece, por que una atracción magnética lo hace marcar el sur lo que en realidad era el norte, un solo pensamiento se le cruzó por su mente, es el oricalco, este metal estaba nombrado en las obras de Platón, sobre la Atlántida.

Es sabido que todos los metales tienen magnetismo, algunos más otros menos, pero todos tienen magnetismo, por ejemplo los imanes, este metal oricalco o cobre de la montaña, es una aleación de cobre zinc y plomo llamados por algunos latón dorado otros le atribuyen una aleación natural de oro y cobre.

Ignorando esa atracción el capitán ordena que el navío se adentre a lo profundo, el magnetismo se hacía cada vez más fuerte, haciendo imposible maniobrar el sumergible, su tozudez ya en ese momento era rayana con la locura, sus hombres le hicieron entrar a su pesar, a razonar por su propio bien, y el de la tripulación

Era tal el poder magnético, que el capitán ordenó salir de inmediato de esa zona mientras hacían las maniobras correspondientes, los mandos no respondían, pese al esfuerzo de los avezados tripulantes, y el sumergible se deslizaba, hacia las profundidades cada vez más misteriosas del océano.

De pronto, mientras se dirigían a las profundidades, comienzan a ver una misteriosa y potente luz allá abajo, el capitán ya emborrachada su mente, por descubrir lo que era su obstinación y su locura, enfila al navío hacia esa luz, en ese momento le advierten que el submarino empieza a crujir, el capitán alcanza a decir se escucha una  explosión.



En el libro o bitácora quedan hojas en blanco, me quedo pensando que fue del sumergible, todo un misterio desde donde se encontró el portafolio con la bitácora, es que existió en verdad el continente perdido la Atlántida, es una fantasía, una leyenda trasmitida de generación en generación, que hizo que un hombre se sumergiera una vez en un submarino, esta es la historia del ZORRO DEL MAR


alejandrobojor@gmail.com............ALEJANDRO CAPLAN


lunes, 28 de enero de 2013

LAS ZAPATILLAS RAYADAS



Erase un tiempo del cual no me acuerdo, había una barra de amigos de la infancia, que con el paso de los tiempos ya adolescentes continuaron su amistad, y así hasta que el mismo tiempo lo fue reduciendo, algunos siguieron distintas sendas y otros siguiendo una estrella, se han ido de gira.

Estamos lo que estamos, un pequeño grupo,  que la amistad de tantos años nos ha hecho hermanos, siempre un día al mes nos reunimos, con las arrugas del tiempo marcadas, canosos algunos y otros no, pero con esa enjundia de los años mozos.

Hablamos de tiempos pasados, presente y futuro, como si estos jubilados estuvieran arreglando el mundo, tal vez alguna tuerca floja, estos veteranos han vivido varios mundos, y capaz que alguna razón tendrían, reunidos en una mesa de café, el mismo que fuera desde jóvenes nuestro lugar de reunión, alguien pregunta si sabíamos de Pedro, él no se encontraba, nadie respondió, y todos se llamaron a silencio como si presintieran algo

Se alegraron los corazones, ahí entraba Pedro un poco retrasado y un poco agitado, una vez que descansó, cuenta el por que de la tardanza, es entonces que nos dimos cuenta, este amigo era y siempre fue muy coqueto con su ropa, siempre a la moda casi siempre vestía de elegante sport, pantalón negro y un saco de color beige, con su pañuelo en el bolsillo superior donde sobresalían tres impecables puntas, y zapatos mocasines al tono camisa blanca con una corbata haciendo juego, desde que lo conocimos siempre fue así.

Casi no lo reconocimos, traía un saco todo a rayas,  lo mismo que el pantalón, y en vez de traer sus conocidos mocasines llevaba un par de zapatillas rayadas, quedamos extrañados del cambio, la explicación de Pedro fue la siguiente, ustedes no se dieron cuenta pero todo cambió, la moda, las costumbres y esto que están viendo en este momento, es el último grito de la moda para estos veteranos más que un grito parecía un alarido, no lo tomen a risa, pregúntenle a Juan el es diseñador de moda.

Todos buscamos a Juan no estaba junto a nosotros, lo encontramos en unas mesas de atrás, solo, me acerqué para ver lo que le pasaba, tenía los ojos y la mirada perdida, su nariz un poco roja, y su cara con unos cachetes colorados, evidentemente estaba ebrio. 

Hablaba incoherencias, y mirando una mesa de billar me dice poniendo un dedo sobre los labios, ese pelado que está jugando, me parece que hace mula, hace una, canta dos y anota tres, pero chito yo no dije nada, parecía un maestro, su puntero era su copa de vino, y su pizarrón la mesa del café, trate de sacarlo de sus efluvios etílicos hablando de la moda.

La moda va cambiando, como cambia el mundo, te acuerdas Ale cuando éramos chiquilines, las mujeres tenían las pollera largas hasta el tobillo, luego con el tiempo se fue acortando, no se si faltaba tela o si las mujeres querían lucir sus curvas, cada vez las polleras más cortas.

Si se las hacen más largas les falta de arriba, eran más coquetas cuando insinuaban, que cuando mostraban, en un momento lanzó una estruendosa carcajada, que todo el café se dio vuelta para ver que pasaba, y me dijo bajito Ale lo hice, le pregunto que hiciste, me contesta PiPi, miro hacia el suelo un charco impresionante .

Con los muchachos despacito, nos fuimos disimulando, y lo llevamos hasta la casa, y le dijimos a la patrona, hoy señora su marido estaba contento, y así terminó esa famosa noche de las  ZAPATILLAS RAYADAS.          


alejandrobojor@gmail.com .........ALEJANDRO CAPLAN  

viernes, 25 de enero de 2013

EL ZORRO DEL MAR capitulo II



Era un invierno con un frío polar penetrante, esa mañana me disponía a encaminar a mi trabajo, cuando escucho por la televisión al locutor, señalar que por recomendación del ministerio de salud, a raíz de las intensas heladas, se recomendaba a la población permanecer en sus casas, y tratar de no salir al exterior, me pongo en comunicación con la empresa para comunicarle lo escuchado por la televisión, y me comunican que el tiempo estaba muy virulento, lo mas recomendable era permanecer en sus respectivas viviendas.

Tomo el control remoto del televisor, sus programas son repetitivos, y producto de las malas condiciones climáticas, algunos canales no emitían, luego me acordé de la bitácora, y la continué leyendo su contenido atrapante, es que pocos aventureros se habían expuesto, al obscuro y profundo del imponente mar, después de pasar por distintos obstáculos que este pondría en su camino, el capitán continua su travesía.

Poco después de ver edificaciones en lo más profundo, y es rechazado por ondas magnéticas, y el temor de que el submarino no resistiera la presión a que era sometido, creyó prudente retirarse y se preguntó ¿ hay vida en lo profundo del mar? él estaba convencido que allí, en lo más profundo de los mares donde no penetra la luz, donde algunos peces son ciegos pero al igual que el murciélago, se trasladan con un especie de radar, ahí existe vida humana no sabe todavía en que forma pero existe.

En su puesto de comando, y a través de su gran ventana vidriada, pasan infinidad de especies marinas, algunas desconocidas, con variedad de colores tan absorto estaba, cuando una mano de un pulpo gigante atrapa al navío, lo mueve como un niño juega con un juguete, repele la agresión con disparos de electricidad, estos seres invertebrados son astutos e inteligentes. 

Con los disparos se fue alejando, el pulpo gigante mide alrededor de nueve metros con sus ocho brazos, este que se alejaba era más grande, la tripulación lo estimo en casi quince metros, todos sus miembros tienen sistema nervioso, y se caracterizan en que se pueden mimetizar con el ambiente, piedras de un color marrón, el verde de las plantas, no viven en comunidad, salvo en algunas regiones, el capitán creyó ver en ellos seres extraterrestres viviendo en el mar.

La travesía transcurría tranquila sin contratiempos, cuando una especie de ser humano se abalanza sobre la ventana vidriada, los dos se miraron asombrados el individuo en cuestión tenía branquias, y agallas con escamas, los dedos de las manos tenían un cartílago que los unía entre si, lo mismo sucedía con los pies salvo esas diferencias, era otro ser humano, en un abrir y cerrar de ojos, este mutante se introdujo a las profundidades y desapareció de la vista. 

Tan excitado estaba el capitán con este descubrimiento, que hizo que el submarino diera varias vueltas en redonda, para ver si podía localizar a la extraña criatura, todo intento fue infructuoso, dio orden de seguir el derrotero que se había trazado, iba a encontrarse con el triangulo de las Bermudas, lugar este que muchos lo evitaban, por que decían que por él desaparecieron algunos barcos, sin saber a ciencia cierta que es lo que pasaba.

Este es el próximo desafío  del ZORRO DEL MAR




alejandrobojor@gmail.com...........ALEJANDRO CAPLAN.





viernes, 18 de enero de 2013

RECUERDO QUE FUE UN DOMINGO



 Un día cualquiera el cual no era usual, por casualidad haciendo tiempo para una entrevista, me dirigí a una confitería, esa mañana se presentaba en esa época invernal bastante fría, un poco para refugiarme de la impasible ventisca y poder ingerir algo caliente me ubiqué en una de las mesas, de pronto ante mi se presenta un mozo que pregunta ¿ que se va a servir ? tomaré un café con leche con un par de medias lunas.

Sentado esperando mi pedido, observo el ambiente, los parroquianos cuando algo distrajo mi atención, un cuadro colocado sobre una de sus paredes, en el cual se podría ver reunidos, unos ancianos charlando animadamente, me pareció tan real como si los mismos se salían del marco, se fueron corporizando y se sentaron en una mesa contigua, los oía hablar de una época pasada, como si el tiempo no hubiera pasado luego se levantaron, y entraron nuevamente al cuadro.

Fue tan solo un instante lo que pasó por mi mente, tal vez sería el frío de la mañana, tal vez las arrugas de mi frente, tal vez me sentí uno más de los ancianos del cuadro, quizás tal vez la edad, nunca pude comprenderlo, un instante solo un instante, y luego la realidad frente a mi se encuentra el mozo, señor acá esta su pedido que lo tomé con placer.

Estoy sentado en mi sillón favorito, después del frío y la ventisca unos nubarrones negros se asomaron, y una lluvia persistente parece invitar a un descanso, luego de la sobremesa tomo el control remoto para ver un poco la televisión, después de un corto tiempo mis ojos se cierran, alguien que pasó cerca me llevó el control remoto, y hasta me dijeron que esbozaba una sonrisa.

Entre sueños y ensueños, los recuerdos comienzan a fluir, hay gratos y de los otros, los gratos son los que más quedan grabados, este sucedió un domingo, hace tanto tiempo que ya no recuerdo el año mi abuelo un personaje, que como tantos otros llegó a estas tierras, a fines del mil ochocientos principios del mil novecientos, viniendo del otro lado del planeta, de un lugar donde su futuro y su porvenir se veían acotado, por luchas intestinas y pobreza, por ese tiempo hubo una gran inmigración, con sus pocas valijas y sus muchas ilusiones hicieron este su mundo, formando familias, hijos, nietos, yo como tantos otros soy descendientes de inmigrantes.

Si ahora me acuerdo, el abuelo ese domingo y casi todos los domingos se acercaba temprano a mi casa, era su costumbre traída de su tierra natal, se acercaba a mi que era el mayor de los hermanos y decía, tu negrito, prefería que me llamaran Ale pero era mi apodo, ya casi nadie conocía mi nombre tu vas a comprar unos bohíos( una especie de sándwiches relleno de verdura) que el conocía de su tierra, en ese tiempo tendría alrededor de siete u ocho años, no me acuerdo los años también me alcanzaron.

Medio dormido me coloco una remera, pantalones cortos, y unas flamantes zapatillas azules ya tenía permiso y venia para cruzar las calles, sigue hablando el abuelo y continua diciendo en esa calle hay dos bares en la misma calle no te confundas uno se llama Un Rincón del Oriente y el otro Izmir ostentosos nombres para dos bares de barrio. 

En el Izmir hay un hombre que tiene un( tandur) después de tantos años y de saber el idioma alguna que otra vez se remitía a su lengua natal, el famoso (tandur) no era otra cosa que una olla inmensa metálica y un fuego abajo que mantenía la mercadería caliente, a un niño se le parecía un gigante no podría abrazarla de lo grande que era, compré los sabrosos bohíos y me dirigí a mi casa.

Ya hoy con los mismos años que mi abuelo, comprendí lo que hacía él, como tenía a todos los hijos cerca, los domingos fue para él los momentos que podía ver a sus hijos y nietos es por eso que siempre aparecía  bien temprano cuando la familia estaba reunida para tener el placer de conversar con sus hijos y ver a los nietos crecer.


alejandrobojor@gmail.com........ALEJANDROCAPLAN  

viernes, 11 de enero de 2013

CUENTOS TRASNOCHADOS


En un verano caluroso, fastidiado después de un día ajetreado, el individuo se desploma pesadamente sobre su lecho, intenta dormir, pero una luz que penetra por las hendijas de la ventana lo inoportuna, trata de darle la espalda a la misma, el calor le era a esta altura insoportable, no podía conciliar el sueño, repentinamente se levanta para encender un viejo ventilador de techo y se vuelve a acostar, aún así el sueño es una ilusión.

Molesto por tal situación, cae en una especie de meditación, con los ojos abiertos mirando hacia el techo, pero mirando sin ver, de pronto todo queda a obscuras, perplejo por lo ocurrido, en su interior al mismo tiempo se alegró  por fin podría descansar, su viejo ventilador de techo también dejó de funcionar es que se había cortado la electricidad.

Furioso y mortificado, ya casi al borde de un ataque de nervios, se levanta y comienza a caminar alrededor de su cama, y decide salir a la puerta y tomar un poco de aire, su alrededor, una boca de lobo, toda obscuridad pero un vientecillo traía algo de alivio ante tanta caléndula.

El hombre descubre una sombra al borde de la vereda, sentada en el cordón con sus piernas sobre el asfalto, con cautela se acerca y comprueba que el que está sentado es una persona que al verlo le habla poco y nada, se entiende lo que dice, parece ser un borracho diciendo incoherencias, en estas circunstancias el sujeto aún diciendo discordancias algo de razón tenían sus palabras.

Sus palabras sus gestos su tono alto hace suponer que poseía una educación medianamente alta, dice, amigo no se porque al individuo le atrae todo lo que sea misterioso, lo oculto, la magia, será tal vez la curiosidad que se lleva dentro de uno, esa curiosidad es la entrada de otros individuos, que actuando de mala fe, lo atrapan con sus  fantasías, todavía no puedo entender como pude caer en esa trampa, en esa estafa, justo a mi, caminador de la vida, y aquí me ve sentado en un cordón de una vereda, y con unas cuantas copas de más para olvidar, se recostó sobre la vereda y se quedó dormido.

Nuestro amigo se quedó intrigado, que le habrá pasado al individuo y en un momento le picó el bichito de la curiosidad, la verdad nunca la sabrá, quedó oculta tras un sueño etílico, en ese momento ya había vuelto la energía y se volvió nuevamente, prendió el viejo ventilador de techo, y prácticamente se zambullo en su cama procurando dormir, en eso estaba cuando comienza a oír un ruido que lo perturba trac trac trac y no lo deja descansar es el ventilador que en su girar produce el ruido, nuevamente se levanta y lo coloca a más revoluciones ahora el ruido es más fuerte TRAC TRAC TRAC es imposible conciliar el sueño, en un rato ha de sonar el despertador,  indicando que es la hora de levantarse para ir a trabajar.

Se mira en el espejo del baño, su cara demacrada por falta de descanso pálido, parece un zombi, camina como un zombi, se traslada como un zombi, va camino a su trabajo, pero como siempre pasa por una agencia de lotería, es que nuestro amigo es afecto al juego de la quiniela, y quiere ver el último sorteo de la misma, observa el número salidor el 17 en la jerga quinielera,  la desgracia, no quisimos saber cual es su número, la curiosidad ya se vio que es mala consejera, lo dejamos al amigo trasladarse a su trabajo observando desde lejos, pareciera que camina como un zombi, con ese andar de un autómata.

Frente a la casa de nuestro amigo, hay un edificio relativamente nuevo de varios pisos, en uno de ellos viven unos adultos mayores, matrimonio de jubilados, ambos con sus cuitas encima, sus dolores, sus achaques pareciera que hasta las pestañas les doliera, callados, recordando sus vidas, encuentran que a medida que el tiempo pasa, se va haciendo más difícil la convivencia en su repaso cuentan, que en su tiempo cada uno sabía de sus vecinos, hasta el nombre del vecino de la esquina, en el tiempo actual capaz que no conoces al vecino de tu mismo piso, en esas reflexiones estaban cuando los sorprendió un llamado telefónico dejando la conversación para más adelante.

Las paredes delgadas de este edificio hacen que se escuchen todos los ruidos se sabe si la vecina de arriba usa tacos altos  o chinelas, es un poco incómodo para los ancianos, en cierta ocasión alquilaron el departamento superior que estaba vacío, les dijeron a todos los vecinos que los nuevos inquilinos era una parejita, la realidad era que se lo alquilaron presuntamente a un estudiante.

Ahora los ancianos saben de la nueva modalidad de los jóvenes, la previa, en donde un grupo de jóvenes, se reúnen antes de ir a bailar a un boliche, es tanta su energía que sus voces van subiendo de tono a medida que el tiempo pasa, es así hasta altas horas de la noche donde nadie puede descansar, Juventud noctámbula adoratriz de la noche como su forma de vivir, piensan los ancianos son otros tiempos, otra época, otros los actores otras sus costumbres, hay una frase que dice, lo que es moda no incomoda.

Esta es una pequeña parte de los CUENTOS TRASNOCHADOS


alejandrobojor@gmail.com.......ALEJANDRO CAPLAN