concierto de Aranjuez

jueves, 29 de agosto de 2013

ACUARELAS



En un mediodía de un gélido invierno aprovechando que sol se asomaba esplendoroso,   me llego al pequeño balcón para que me empape la tibieza del astro rey. Tomo una silla y me siento en ella, miro hacia la calle los árboles han perdido su ropaje sus hojas han desaparecido, su desnudo ramaje alberga alguno que otro nido de palomas que en su vuelo están trayendo a sus crías su alimento.


El silencio de la tarde se altera risas gritos se escucha como un coro de pajaritos, son los sonidos gratos de un grupo de niños, que a esa hora van terminando su día en la escuela que está instalada en la acera de enfrente, delantales blancos y mezclados con ellos algunos pequeños con un delantal azul con pintitas blancas ellos son los preescolares,  en unos pocos minutos lentamente el mutismo vuelve a adueñarse de la tarde.

Ya el cansancio y los rayos sobre mi rostro, hacen que el sueño perezosamente me alcance y comienzo a soñar, me ha quedado grabado el delantal con pintitas, sueño que soy un pintor con el mismo delantal con una paleta de colores, un pincel, frente a mi el lienzo donde pintar mis acuarelas de un pasado, postales del viejo Buenos Aires.

Se presentan los recuerdos de un día sábado, en mi mente se recrea una reunión familiar,  en ese tiempo no existía televisión, una animada tertulia en torno a una mesa formando un circulo, el mate iba pasando amenizado con empanaditas dulces, fue el momento que alguien trajera un juego de lotería en el cuál participaban todos. 

Para hacerlo más interesante todos los jugadores de esa tómbola aportaban a la misma un pequeño estimulo para premiar al ganador por línea y cartón lleno, los cartones de colores variados había azules amarillos y rojos con números en ellos, una bolsita y bolillas redondas de madera y tenían en la parte superior un  número.

No faltaba el tío soltero ese que nos daba todos los gustos, caramelos, chocolates, pero era una especie de trueque pues los sobrinos le iban a comprar los cigarrillos, comienza a cantar los números, los dos patitos, ahí empezaban las protestas para que cante el número. 

Entonces cantaba, pajarito el treinta y cinco, así continuó  con el anillo, enamorada, casamiento, sobrinos, a la quinceañera del grupo ya sus mejillas estaban tan rojas como el mismo cartón con que estaba jugando, ahora se me fue el recuerdo pantallazo de la mente que a veces trae evocaciones y otras veces se las lleva.
ú


Un domingo soleado, por aquellos tiempos bien futbolero ese juego la pasión de multitudes, desde chico mi padre me llevaba a ver el fútbol y desde pequeño lo acompañaba a la cancha, era simpatizante de un modesto club de barrio que daba más decepciones que alegrías, los domingos eran salteados, como siempre se jugaban los partidos ese día, uno era para la familia y el otro para el fútbol siempre de local no era cosa de andar viajando, de local, total el estadio quedaba cerca.

Almuerzo más bien tirando a temprano una raviolada a la ligera mientras en la radio se escuchaba Gran pensión del campeonato o cantaba Castillo. Nos encaminábamos hacia el estadio bueno eso de estadio le quedaba grande a la pequeña cancha con sus viejos tablones de madera, que en los días fríos se colaba entre los mismos. 

Campeonato de tercera reserva y primera mis retinas se llenaban de futbol, recuerdos de algunos nombres de aquel fútbol lírico que lo jugaban los poetas de la verde gramilla. Así como hay escritores que hablan de eso ¿Quién era el número diez? o ¿Quién era el wing derecho? sus nombres, con solo decir su apodo se sabía de quien hablamos La Bordadora, El Atómico o la Saeta Di Stefano,siempre en el mismo lugar, unos más temprano otros más tarde van cayendo al lugar, si parece que lo habían alquilado ahí estaban los que el día anterior habían jugado a la lotería.

Estoy soñando despierto el astro rey todavía ilumina mi balcón, quiero seguir jugando con los recuerdos se me hace que se fue muy pronto, parece mentira si hasta ayer estuve mirando el partido en mi pequeña cancha…….


alejandrobojor@gmail.com.....ALEJANDRO CAPLAN.




jueves, 22 de agosto de 2013

LA CARTA



Cierto día que ya no me acuerdo por ser tan lejano, era tiempo de reunirse varios amigos  creo que era siempre el segundo domingo del mes, una mesa de café varias sillas como formando un circulo eran épocas de una pasada juventud, los años fueron pasando y ese circulo cada vez tenía menos sillas hoy como hace tiempo nos reunimos, las sillas alrededor de la mesa solamente son tres la mochila de los años han dejado sus huellas,  sin embargo ahí estamos como en ese entonces claro un poco más veteranos con la experiencia que da la vida y con la amistad intacta.

Al igual que cuando fuimos jóvenes hoy son otras conversaciones aquellas han quedado en el olvido, las transformaciones que se produjeron a través de los años nuevas costumbres nuevas modas, nuevos descubrimientos han dejado atrás lo nuestro lo aprendido hasta ese entonces. De pronto tan enfrascado en la conversación estábamos que no nos dimos cuenta que el mozo estaba parado frente a nosotros,  preguntando que van a servirse nos miramos y como si tuviéramos telepatía o algo parecido dijimos al unísono un pocillo de café.


En esa pequeña reunión se habló de mil cosas hubo una que me llamó la atención era de fenómenos paranormales, telequinesia, telepatía, premoniciones, alguien del grupo estuvo hablando durante bastante tiempo parece que estuvo estudiando todo lo concerniente a estos fenómenos, que lo escuchamos con atención después de toda su alocución nos pregunta ¿Ustedes creen en los Ovnis? la pregunta quedó en el aire, llegó el mozo con los humeantes pocillos de café. El tiempo se nos escurrió como arena o como agua entre los dedos era hora de despedirse hasta la próxima.

Después de almorzar en la conversación con la patrona de sobremesa, donde se trata todo a lo referente a lo cotidiano lo de todos los días, en referencia a los hijos los nietos las eventualidades que ocurren en el momento. Un poco más relajado los sucesos relacionados con el encuentro con los amigos se me ha quedado grabado, los duendes comienzan a rondar la cabeza y comienzo a relatarle los dichos en ese encuentro, es que el hombre tiene un poco de curiosidad por lo oculto tal vez el oscurantismo. Se puede preguntar el hombre ¿Somos los únicos seres humanos? ¿Somos el centro del universo? Son preguntas que quizás nunca la podremos responder, como cuando de una plática superficial se puede llegar a hablar de lo sobrenatural.


Todo sucedió en un instante del dialogo ligero que manteníamos, de pronto vimos que debajo de la puerta aparecía un sobre siempre aparece algún sobre, o las expensas o la factura del servicio eléctrico u otros, pero este era diferente traía pegada una estampilla sellada, ahora en la era de las computadoras la televisión es raro y casi imposible que alguien escriba cartas.

Muy tímidamente nos fuimos acercando hacia la puerta con gran curiosidad ahí estaba el sobre, sería una broma pero quien haría eso por supuesto que no.Tomé el sobre y abrí rápidamente la puerta para ver quien la había acercado, nadie estaba del otro lado en el sobre se encontraba mi nombre escrito no muy legible, tampoco la dirección no tenía remitente ni código postal pero en la parte superior del sobre una pequeña esquela que decía para odontoiatra (odontólogo).

Nos miramos y supimos enseguida de que se trataba y de quien se trataba, fue una vieja amistad que supimos disfrutar en un tiempo no muy lejano, que cuando conseguía ir a su terruño se olvidaba del idioma y mezclaba los dos idiomas, una carta escrita con el corazón, que nos llegaba extraviada escondida tras un anaquel, o como cuando tiramos una botella en el mar con una nota que nunca sabremos si llegó a su destino. Jamás he de preguntar de quien fue la mano que envió ese sobre bajo mi puerta………



alejandrobojor@gmail.com..........ALEJANDRO CAPLAN

sábado, 10 de agosto de 2013

LOS CUENTOS DE DON ALEJA



Joven recién recibido de una escuela de periodismo la cuál fue mi pasión toda la vida,  con diploma bajo el brazo comienzo a buscar mi primer trabajo, entrevistas, curriculum,  puertas que se abren, puertas que se cierran, espere nuestro llamado, fueron pasando los meses y la enjundia de los primeros días se disiparon despacio, pero al final mi estima estaba por el suelo.


En esos días la tristeza me estaba doblegando, sentado en la mesa del café ensismimado en mis pensamientos se acerca Juan, un amigo con el cual siempre nos contábamos nuestras cuitas, alcanza a decirme que un amigo de él le señalo que una editorial de un matutino de provincia, necesitaba un periodista para su diario, si lo quería él podría hablar con el amigo todo quedaba si lo aceptaba o no era mi decisión.

Después de pensarlo por un tiempo, luego de hablar con la editorial resuelvo tomar el trabajo, era un diario de provincia que tenía mucha tirada. Me indican donde sería el lugar de trabajo, un escritorio una computadora una silla y mucho trabajo en la redacción.

Me llaman de la dirección un poco para conocerme y darme la bienvenida, al mismo tiempo encomendarme lo que sería mi primera entrevista, lo que dijeron que era una joven promesa literaria que vivía en la misma ciudad. Presuroso me dirijo a lo que era mi primera misión, para tal encuentro llevé mi cuaderno de anotaciones mi cámara para algunas fotografías de ocasión,


Estoy frente a la dirección que me habían dado es un edificio de departamentos, lo que se olvidaron fue el piso y el departamento tuve que llamar al encargado para llegarme hasta allí, toco el timbre del departamento me atiende una señora, le entrego la acreditación y el motivo de mi visita, bastante desconfiada me dice espere un momento cerrando la puerta justo frente a mis narices. 

No se con quien me voy a encontrar ¿será un intelectual el que se presentará con un libro entre sus manos? Se abre nuevamente la puerta y aparece un anciano de cabellos color ceniza de espesas cejas blancas de tez blanca tirando a morocho, sus ojos negros no lo pude ver bien por que su mirada medio se entrecerró como sospechando en estos tiempos violentos pero de un modo paternal me hizo pasar.

Ahí en ese instante me di cuenta que lo que pareció una entrevista era una broma de recién llegado, ese hombre que estaba parado frente a mi era la joven promesa literaria. Su departamento pequeño, de los anaqueles llenos de libros una fantasía, lo mismo que el sillón preferido tomó una silla y me invitó a ella, y me dijo Hijo de que quieres que hablemos el suplemento literario del diario me envió para poder entrevistarlo a raíz de su nuevo libro, y por supuesto quisiera saber algo de su vida, el longevo luego de mirarme nuevamente comenzó diciendo.

Vengo de un allá a lo lejos del siglo pasado, de un Buenos Aires distinto cuando todo transcurría como en cámara lenta, tanta agua ha pasado sobre mis tiempos, desde pequeño comencé a leer lo cual me fascinó sobre todo lo de ciencia ficción, automóviles que podrían alcanzar más de trecientos Km. horarios, aviones propulsados por energía desconocida en ese momento, un cohete llegando a la luna hoy toda esa ficción es realidad.


Barrios de casas bajas en estos días desplazadas por enormes edificios, yo trato de algún modo trasladarlo a la escritura, en mis tiempos se decía que estabas completo cuando te casaras tuvieras un hijo plantaras un árbol y escribieras un libro, hasta ahí lo completé, ahora si las fuerzas me acompañan voy por el segundo libro y me muestra algunos cuentos para el próximo. 

Sus cuentos lo escribe sobre una vieja computadora que también tiene una foto copiadora que alguien con mucho ingenio lo denominó el bunker del abuelo, las fotografías las tomé junto a su esposa y en vez de los anaqueles llenos de libros tras ellos la fotos de los nietos, el octogenario hace un alto en su relato me dice quieres algo para tomar, bebida blanca no tengo, nosotros no tomamos pero te puedo ofrecer un refresco o un café acepté el café, con paso cansino y lento se dirige a la cocina y luego de un rato me sirve un humeante y delicioso café.

Lo que parecía una broma, se transformó en una cálida entrevista con la joven promesa literaria, nos despedimos y quedamos vernos en otra oportunidad, dos generaciones se encontraron. Me llegué hasta la redacción del diario y le pregunté al jefe de redacción si la entrevista con el escritor iba a salir en la primera o en la última página, luego de leerla me dirige una mirada se quita los anteojos y me expresa esto va en la primera……..


alejandrobojor@gmail.com.............ALEJANDRO CAPLAN.......
    

martes, 6 de agosto de 2013

CARICIAS



En un día de invierno el tibio sol aparece a ciertas horas, siempre después del almuerzo,  es el momento que sus rayos alcanzan a mi pequeño balcón, y aprovecho para que él me empape con su calor. Tomo una silla me siento en ella estoy acompañado con mis plantas y mis flores, ellas no hablan acaso tendrán un lenguaje sin sonido, yo no sabría decirlo lo que se es que me siguen desde ya hace mucho tiempo.

En la gran ciudad frente a mi vista hay enormes edificios, cemento hierro y vidrio uno al lado de otro, es así que los rayos de ese sol va jugando a las escondidas cuando va pasando de un edificio a otro, poco a poco se va perdiendo es que queda medio balcón a la sombra. La calle tiene como guarda pretoriana una larga hilera de majestuosos árboles de una altura que alcanza hasta el piso octavo  si parece que su ápice estuviera pinchando las nubes.

Ya casi llegando a su máxima altura se inclina como haciendo una reverencia hacia la vereda de enfrente, para alcanzar al de la otra vereda como si quisiera abrazarlo darle la mano o simplemente acariciarlo, estoy en la sombra de mi pequeño balcón el fresco de la tarde hace que comience la retirada, saludo a mis acompañantes, mis plantas y mis flores y me introduzco al departamento al abrigo del frío.

Detrás del gran ventanal recorro las cortinas y observo, los árboles han quedado sin sus hojas y por el medio de sus ramas aún penetra los rayos, en el verano sus verdes ramas cubiertas de hojas se unen como si fuera un túnel, dando sombra para paliar le caléndula del verano..

Alcanzo a sentarme en mi sillón favorito tomo un libro para continuar mi lectura, algo me altera creo que es el silencio de una tarde de domingo, no puedo concentrarme y mi mente va jugando con los recuerdos.

Allá a lo lejos cuando era un niño junto con amigos de la misma edad se iba acercando las fiestas de San Pedro y San Pablo. Era en invierno para fines de junio, nos convocamos para juntar madera para la gran fogata, que como un rito lo hacíamos todos los años se acopiaban ramas. 

Al verdulero los cajones de madera, la incógnita era saber donde las guardaríamos nadie quería guardarlas en la casa, entonces se decidió esconderlas entre las ramas de los árboles para que el día señalado la tendríamos a mano.

Siempre en el mismo lugar sobre el empedrado en el medio de la calle, los que no estaban muy a gusto eran los vecinos de ambas aceras, pero entre ruegos y por favor conseguíamos realizarlo, Una gran fogata que iluminaba toda la calle y nos protegía del frío del invierno. 

Alguien o algunos consiguieron un elástico de cama y papas para poder asarlas, esas papas que en casa no comíamos allí en medio de la fogata era para toda la barra manjar de los Dioses.

Si parece que fue ayer como si el tiempo no hubiera pasado, es que vivo a varias calles de aquel suceso nunca me fui del barrio, de la barra ya nadie queda, pero el otro día me encontré con uno de ellos en una de esas vueltas por el parque, y nos pusimos a conversar y recordar, él fue que me hizo acordar cuando en el baldío de la esquina se instaló una calesita.

Como me voy a olvidar nunca la olvidaré, la calesita de Don Luis detrás de una pequeña cabina con una ventanilla preguntaba ¿Cuántas vueltas quieres? Don Luis déme tres entonces como si fuera un colectivero te entregaba tres boletos de colectivo que con cada vuelta el los iba recogiendo y cortando. 

Siempre riendo y con una bolsa de caramelos que iba entregando a cada uno. Que encanto tiene el girar de la calesita que hipnotiza a los pequeños, con sus vueltas van girando también los sueños de ellos, lo mío era montarme en un caballo de madera queriendo ser un jinete, un vaquero del far west o quizás el llanero solitario, esos que se veían en el cine, o mi amigo sentado en algo parecido a un auto de fórmula uno amante de la velocidad.


Mientras tanto calesitero y también dueño jugaba con ellos con la sortija, el que llegaba a sacarla tenía una vuelta gratis, a veces lo intentaba pero ella me era esquiva, mientras la conversación se alargaba al mismo tiempo el tiempo de cada uno se acortaba, nos despedimos con un abrazo y quedamos en encontrarnos más adelante.

La piqueta del progreso ha hecho desaparecer el viejo arrabal de casa bajas, su fisonomía ha cambiado imponentes moles de altos edificios lo ha transformado, sus calles un gentío un ir y devenir de gente autómatas siempre de prisa sin siquiera saludar.

Automóviles, ómnibus, frenada bruscas, ulular de sirenas, bocinas, es lo que resuena en nuestros oídos. El modernismo se ha impuesto que hermoso y moderno ha quedado el barrio si hasta esos bares antiguos se han transformado. 

Las plantas y hojas decorativas inundan el ambiente, sobre una pared un gran televisor. El progreso lentamente ha ido desplazando a la inmensa fogata de San Pedro y San Pablo al elástico de cama y las sabrosas papas asadas no existen más.
En el barrio no hay calesitas que hagan girar el sueño de los niños, no existen los baldíos lo han usurpado los grandes edificios y la piqueta del progreso ha hecho desaparecer los cines del barrio.

Que moderno ha quedado el barrio……¡¡¡Que lejos han quedado mis recuerdos¡¡¡


alejandrobojor@gmail.com...............ALEJANDRO CAPLAN

miércoles, 31 de julio de 2013

POR LOS CAMINOS DEL INCA



Historia y leyenda se confunden en estos largos caminos de una civilización precolombina, misterio, ambiciones, conquistadores y conquistados se han conjugado para darle a este relato ese halo misterioso y dramático, que a veces roza la poesía con romances y amoríos que algunos historiadores lo dan por cierto, que son solo comunicaciones orales púes ellos los indígenas no tenían escritura, así como Champollion ha descubierto los jeroglíficos egipcios esta civilización está esperando que alguien o alguno los descubra.


El Imperio Incaico fue el mas extenso de Sudamérica, sus límites desde parte de Colombia hasta Chile y norte de Argentina, su lengua el quechua que aún no se ha extinguido, florece allá lejos en el tiempo siglo XV. Adoradores de muchos dioses principalmente el sol al que llamaban Inti y que le debían tributo, por su extensión habitaban en él casi doce millones de personas, su pirámide social era de total convivencia para eso necesitaba caminos para sus comunicaciones de ahí que se hable de los caminos de Inca.

La conquista de este gran Imperio se debió a un conjunto de circunstancias de que hablan historiadores, el que escribe puede fantasear poner una fantasía como producto de su debacle. ¿Cómo pueden saber si es cierto sus dichos? no hay escrituras solo trasmisión oral, su escritura era una tablita de madera con hilos colgando de distintos colores, según sus nudos de diferentes colores leían como si fuera un libro, el que interprete y desate sus nudos sabrá leer la historia del Imperio Incaico.

Cuenta la historia que los habitantes del incanato adoraban a muchos Dioses, entre ellos el que más se distinguía era Viracocha, que era representado como un hombre blanco de larga barba blanca y ojos verdes, que se presentaba cuando hubiera un problema y llegaba allende los mares, y como un milagro lo solucionaba.

Para que se produzca la conquista, se aglutinan hechos circunstanciales como la aparición por mar del que fuera el conquistador Francisco Pizarro, y la división del reino por el trono dejado vacante por el Inca, que mantuvieron en guerra fratricida entre dos hermanos. La llegada de los soldados de tez blanca y largas barbas, relucientes uniformes lo tomaron como si fueran la representación del Dios que le traían buenos augurios, además traían caballos que en América no existían y les rindieron pleitesía.

Entre historia y leyenda se esconde la traición la codicia de aventureros, ¿fantasía o verdad? hay varias versiones de como un pequeño grupo de ciento ochenta hombres,  conquistan un reino de casi treinta mil guerreros. A sabiendas que ellos tenían muchos tesoros de oro y plata el conquistador Francisco Pizarro toma prisionero a Atahualpa el Inca, fechas, ¿para que? juguemos con la fantasía y las leyendas, este queda confinado en una casa con sus tres esposas y lo deja seguir conduciendo el gobierno.

Le hizo aprender a leer y escribir, el Inca para congraciarse le ofreció a su hermana preferida en matrimonio, una hermosa joven Quispe Sisa princesa del Imperio y la bautizó como Inés Huaylas y tuvo con ella dos hijos, a la primera que la llamó como su padre Francisca Pizarro Yupanqui y Gonzalo que murió muy joven.

El oro y la plata se encontraban en casi todos los objetos de la casa, vasijas de oro máscaras y ornamentos que colmaba la codicia de los recién llegados, los indígenas solo usaban el oro y la plata para sus ritos. Paradoja del destino lo que el Inca creyó ver su liberación la codicia pudo más, le ofreció a sus conquistador a cambio de su libertad llenar una casa con oro y otra de plata requerimiento que Pizarro aceptó.


Hizo traer de todas partes del Reino a lomo de llamas por los caminos del Inca, que tardaron tres meses para llenar las casas, ochenta toneladas de oro en unas de ellas y ciento sesenta toneladas de plata en la otra, despertando la codicia avidez y deseos de muchos. 

Historia y Leyenda se unen para decir que una vez que se llenaron las casas,  Francisco Pizarro lo acusa de sublevación, de adorador de falsos Dioses, y de poligamia por su convivencia con tres esposas, y lo condena a muerte, que el emperador elija entre morir en la hoguera o la horca, el Inca eligió la horca.

El inmenso tesoro despertó la envidia de otros conquistadores, por ejemplo el adelantado Diego de Almagro enviado por el Rey de España. Francisco Pizarro creyéndose entonces dueño de hombres bienes y hacienda, se enfrenta al que hasta ayer fue su socio y en un combate entre ellos perece Diego de Almagro, fue una muerte preanunciada de Francisco Pizarro púes un secuaz del hijo de Diego es el homicida.

Historia y leyenda codicia de aventureros traición y ambiciones desmedidas, son una constante en los tiempos de la conquista de América, en su testamento adjudica toda su fortuna a sus hijos no así a la madre de ellos, el hijo varón muere joven y que la rica heredera es entonces la Condesa Francisca Pizarro, el encuentro de dos mundos ha traído la unión de sangre real con aborígenes, la Condesa es la primera mestiza en la corte Española.


Cuentan historiadores arqueólogos como vivían esos antiguos habitantes, pero la verdad la tienen esas tablitas con pequeños hilos colgando de distintos colores y sus nudos entrelazados. La historia viene a través de los tiempos trayendo historias y leyendas pero esta ocurrió en una época de nuestro tiempo transitando.

POR LOS CAMINOS DEL INCA



alejandrobojor@gmail.com..............ALEJANDRO CAPLAN    

domingo, 21 de julio de 2013

EL LEGIONARIO


Como saliendo de un prolongado letargo, un hombre de madura edad se orienta en la misteriosa y secreta Buenos Aires. Lo trae la nostalgia del ayer, camina sin prisa muy despacio, cargando sobre su espalda la pesada mochila de los años, va transitando las veredas del recuerdo, su barba blanca sobre su rostro denota sus años.

Los fantasmas del pasado lo llevan como casi sin querer, a pisar las calles de su antiguo barrio, a recordar a los amigos de entonces las reuniones en la esquina del almacén, sus pasos despaciosos lo van llevando hacia allí, su entorno ya no es el mismo todo parece cambiado, de aquel barrio de casas bajas ya nada queda, la piqueta del progreso la ha hecho desaparecer.


Como presintiendo que su esquina no será la misma, aún así se dirige hacia ella como cuando era un joven, se acelera su pulso está emocionado, espera encontrar a algún amigo o alguien que sepa de ellos, solo encuentra desconocidos que pasan por su lado sin encontrar respuesta.

Que decepción su lugar lo ha usurpado un hipermercado, no se encuentran los muchachos de la esquina toda ha cambiado, los altos edificios han desplazado a las casas bajas, esas que siempre tenían flores, glicinas, damas de noche, clavelinas, las enormes moles con muchos balcones no tienen flores.


Apesadumbrado dio vuelta sobre sus pasos pareciera que la tristeza lo ha encorvado un poco, más lentamente y mirando sobre sus hombros quiere retratar en su retina el nuevo barrio el que ayer fue el suyo. Los recuerdos lo van guiando y poco a poco se acerca al bar en donde se juntaban los amigos el de Juan, el bar tenía un nombre pocos los conocían siempre fue el bar de Juan.

Cansado el anciano quiere tomar un descanso el bar se lo ofrece, al entrar en él una extraña sensación comienza a recorrer por todo el cuerpo, cuando puede ver que las mesas y las sillas son las mismas de entonces, las sillas un poco descoloridas por el paso de los años, las mesas desgastadas de tantos juegos de domino, se sentó en una de ellas y miro a su alrededor, todo estaba igual el mostrador las mesas de billar sin troneras donde se jugaba al billar a tres bandas, no lo podía creer se limpió los anteojos sería verdad o por el intenso calor tal vez una alucinación.

Los invisibles fantasmas de los recuerdos comienzan a ingresar en su mente ahí estaban sus amigos en la otra mesa, el solitario con su infaltable vaso de vino filosofando sobre la vida, el muchacho del primer desengaño, el jugador de billar que hacía una carambola cantaba dos y anotaba tres, los cuatro veteranos jugando su partida de domino todo estaba como ese entonces en su tiempo de juventud.

Una lagrima surco la mejilla del anciano cuando buceando en su memoria, su barrio era un incesante ir y venir de personas era tiempo de inmigración, y llegaron gente de todas partes del mundo, el barrio parecía una torre de Babel se escuchaba idiomas y voces,  que se juntaban precisamente en el bar de Juan, pero era voz popular que a ese bar lo llamaran la Legión Extranjera por todos los dialectos que allí se escuchaban.

Ya repuesto el anciano tenía en su cara una felicidad que se le escapaba del cuerpo,  había traspuesto las fronteras que dividen lo material de lo espiritual, estaba en otra dimensión, al trasponer las puertas del bar se da vuelta para verlo y una carcajada salió de su boca, cuando vio en el vidrio de frente pintado Café y Bar El Legionario



alejandrobojor@gmail.com.........ALEJANDRO CAPLAN.   

martes, 16 de julio de 2013

CRONICAS DE UN VIAJE


En un tiempo no tan lejano, después de infinidad de trabajos realizados hasta esa fecha,  había encontrado uno que me sastifaciera, lo había logrado viajante de comercio, me daba la posibilidad de poder realizar viajes hacia el interior, largos traslados en los cuales me daba el gusto de poder leer algún libro durante el placentero viaje.

Es en este momento que comienza este relato. Los viajes lo realizaba en micros de larga distancia dada mi aversión a los traslados por vía aérea, como una rutina me acerco a la terminal de ómnibus dejo las maletas en el micro al que he de partir, me entregan un papel con el número correspondiente para una vez llegado a mi destino lo retire.

Ahora estoy libre mi libro y yo,  estoy listo y a gusto como un niño que se va de excursión en la escuela, dentro del micro miro mi pasaje pasillo o ventanilla, parece que esta vez la suerte me favoreció tenía la ventanilla, podría leer y al mismo tiempo disfrutar del paisaje, el micro se va llenando con la llegada de los demás pasajeros, mi compañero de viaje en el asiento del pasillo resultó ser un niño de unos siete u ocho años, en el asiento de atrás su madre con un niño de tres años que lo llevaba en su falda.

Comienza a moverse el micro es nuestra partida, se van sucediendo pueblos hasta que las casas se van distanciando hasta hacerse campo, donde puede verse algunos animales y varios sembradíos. Enfrascado en la lectura hasta ese momento no lo noté, pero mi compañerito de viaje estaba estirando todo el cuello para poder ver, al que yo le cubría la visión con mi persona y el libro. Me acordé de mi niñez cuando con mi hermano nos peleábamos por estar sentados al lado de la ventanilla.

Al instante le dije quieres sentarte al lado de la ventanilla un si salió de su boca fue como si hubiera sacado la sortija de una calesita, entonces pasé a sentarme del lado del pasillo. Quise iniciar una conversación ¿de que pueden hablar un anciano y un niño?, pregunté como se llamaba, no me contestó pero hizo un giro de su cabeza y mirando por el medio de los dos asientos la miró a su madre, miradas cómplices a la que su madre asintió con un gesto.

Me llamo Darío y por lo bajo explica, me tienen prohibido hablar con desconocidos pero mi madre ahora me dio permiso, que difícil se hace iniciar una conversación entre un anciano que la transitado una parte grande de la vida, y un niño que recién comienza a recorrerla, lo primero que se me ocurrió preguntarle tu vas al colegio me responde si señor y soy escolta de la bandera, le expreso que casi siempre el abanderado y sus escoltas son de los años más superiores, me dice como mis notas son altas la seño me propuso y me aceptaron como escolta, en ese momento me di cuenta que mi compañerito de viaje era un niño muy inteligente.

Prosiguiendo con la conversación le pregunté por sus juegos, por sus amigos mis juegos son casi todos con la computadora y los videos juegos que lo manejo con un aparato que tiene unos botones, no juegas a la pelota, si señor con la computadora, insisto no vas a una cancha con arcos y gramilla pateando una pelota, alguna vez de cuando en cuando, los deberes que te da la seño como los haces, los problemas los resuelvo con la computadora y la máquina de calcular, ahí me di cuenta lo lejos que estaba de mi infancia y de mi escuela.

Mientras entablábamos esta conversación de tanto en tanto sentía unos golpes contra mi asiento, a veces tan fuerte que me inclinaban hacia adelante, como si estuviera saludando como una reverencia , el culpable de estos golpes era el hermanito de mi compañerito, mientras la madre lo sostenía en su falda él mismo con sus fuerzas golpeaba con sus piernas el asiento ya un poco fastidiado me doy vuelta y sacando la cabeza por arriba del asiento me dirijo hacia la madre pidiéndole a la misma que controle a la criatura y ella me responde creo que está celoso por que usted está hablando con su hermano.

Me intrigaba que nunca había escuchado lo que era el juego del balero, las bolitas, más bien parecía que los roles estaban cambiados, yo era el niño tratando de explicarle a un adulto los juegos que parecieran extintos, fueron varias horas los que conversamos, un anciano y un niño, al final creo que teníamos algo en común.


En un tiempo determinado la madre se levanta del asiento y le dice, Darío ya estamos llegando levántate y salude al señor, bajaron del autobús yo me corrí al asiento de la ventanilla y a través del vidrio lo saludé alzando el brazo, al que el niño respondió, luego vuelvo al libro a la hoja a la cuál la había dejado, mientras que el micro iba dejando atrás  a mi accidental compañero de viaje, tal vez lo encuentre nuevamente en algún recodo del camino, de mi tiempo…..


alejandrobojor@gmail.com ..........ALEJANDRO CAPLAN